Páginas

viernes, 7 de noviembre de 2014

Cine Low-cost

Los pasados 27, 28 y 29 de octubre, la industria cinematográfica, en su vertiente más cercana al/la espectador/a, nos sorprendía de nuevo con un precio de 2,90 euros por entrada, bajo el eslogan "Fiesta de cine", en salas de toda la geografía española, unas 2.500 adscritas.
La iniciativa lleva celebrándose desde hace aproximadamente 5 años, la última databa concretamente de finales de marzo de este año y en esta ocasión, al igual que en anteriores, han participado la Confederación FAPAE, una entidad sin ánimo de lucro que integra a la práctica totalidad de las empresas de producción de cine y televisión de España, FEDICINE, Federación de Distribuidores Cinematográficos, también sin ánimo de lucro que persigue la defensa y representación de los intereses del sector de la distribución española ante las administraciones públicas, FECE o Federación de Cines de España, que representa al sector de exhibición cinematográfica y que agrupa al 80% de las pantallas existentes en nuestro país y el Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales (ICAA), organismo adscrito a la Secretaría de Estado de Cultura que planifica las políticas de apoyo al sector cinematográfico y a la producción audiovisual, además de contar con el apoyo de TVE, Canal + o Cinerama entre algunos otros.
Para participar en esta, literal, fiesta del cine, bastaba con registrarse en la Web si el margen de edad se encontraba entre los 15 y 60 años, sin obligación de cumplir con este requisito en el resto de intervalos.

La respuesta masiva de público a la invitación, que se registró, durante primera hora de la mañana en 1,3 millones de personas acreditadas a través de la Web www.fiestadecine.com, superando al acabar la edición, los 2 millones de espectadores, suscita el debate acerca de la postura de la sociedad actual respecto a la industria cultural, teniendo en cuenta que el mensaje hasta ahora ha sido, que se encuentra bastante acomodada en el "todo gratis" que ofrecen múltiples plataformas de contenido pirata a través de descarga o visualización online desde el propio salón de casa.

La industria cultural, no cabe duda, es uno de los sectores más castigados por la crisis, quizás porque su crisis personal empezó algo antes, junto al desarrollo de las nuevas tecnologías y la devaluación del formato físico de almacenamiento y ha acompañado, de manera paralela, a todas las crisis posteriores.

Bastante a menudo, escuchamos sobre la necesidad de reinvención o de generación de nuevos modelos económicos y comerciales que compitan en un momento histórico caracterizado por un incesante cambio y un futuro impreciso y hay que reconocer que esta petición de innovación, en muchos casos, está resultando harto complicada.

La fiesta de cine se vale, en primera instancia, de algunas estrategias comerciales bastante claras; como el efecto del dígito del lado izquierdo, que aprovecha el modo de lectura occidental de izquierda a derecha para evitar el redondeo al alza del precio de 2.90 o aprovechar el descuento aleatorio, es decir; la oferta, como una manera de captar nuevos clientes.


De interés resultaría conocer el éxito de la campaña, hablando de cifras económicas, teniendo en cuenta que se deberían suplir los gastos de promoción, parece que bastante reducidos al hacer uso de la red para su difusión o los ingresos que hubieran generado las cajas habituales en dichas fechas.


Víctor Fernández Blanco, profesor de economía de la Universidad de Oviedo y especialista en economía cultural y cinematográfica manifestaba que existe una tendencia histórica del público español con relación al precio de la entrada, de manera que si el precio sube un 10%, el número de espectadores se reduce entre un 13% y 18%. Fernández Blanco afirmaba también que una bajada moderada del precio de la entrada, significaría un claro crecimiento de la recaudación.


Hay que reconocer que el combate no ha terminado, tampoco hay vistas de que lo vaya a hacer pronto, aunque si tenemos en cuenta el comportamiento del público en la "fiesta de cine", es bastante probable que, al menos por ahora, los valores de la sociedad en relación a la industria artística puede que no hayan cambiado tanto al fin y al cabo.







No hay comentarios:

Publicar un comentario